Tecnología sencilla. Personas conectadas.

ALONPO.My Kind
of Simple.

¿Por qué siempre tienen que adaptarse las personas a la tecnología? ¿Por qué no al revés?

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Moderna. Cuidada. Humana. Cercana.
01 / Nuestra historia

El mundo está más conectado. Pero no para todo el mundo.

Vivo en el sur de Europa.

Mi hogar está donde me siento a gusto. Hace tiempo que mi vida, mi trabajo, mis amistades y mi familia dejaron de estar ligados a un solo lugar.

Y eso me parece maravilloso.

Puedo estar en Mallorca por la mañana, hablar con alguien en Alemania, enviar un correo a Estados Unidos y, unos instantes después, ver en mi pantalla a una persona que está al otro lado del mundo.

Para nosotros, las distancias han cobrado un significado completamente nuevo.

Trabajamos desde cualquier lugar. Compartimos momentos de un continente a otro. Seguimos en contacto, aunque nos separen miles de kilómetros.

Para muchos de nosotros, todo esto ya forma parte de la vida cotidiana.

Pero olvidamos algo fundamental: esta nueva libertad sigue sin estar al alcance de todo el mundo.

Vivimos en un mundo en el que la tecnología abre cada vez más posibilidades. Al mismo tiempo, dejamos fuera a muchas personas. Por motivos muy distintos.

Porque se hacen mayores. Porque viven con una discapacidad. Porque hablan otro idioma. Porque les falta experiencia digital. Porque no pueden permitirse determinadas tecnologías. O, sencillamente, porque nuestras soluciones tecnológicas no encajan en su vida.

Hablamos de progreso y de digitalización. De inteligencia artificial y de un mundo conectado sin fronteras.

Pero pocas veces nos preguntamos quién puede seguir el ritmo de todos estos cambios.

Y quién se está quedando atrás.

En mi caso, mi madre hizo que esta pregunta se volviera muy personal.

Mientras yo puedo conectar casi sin esfuerzo con personas de todo el mundo, para ella incluso una simple videollamada supone un reto.

Y, sin embargo, a veces no deseo nada más que poder verla un momento.

Ver su cara. Reírme con ella. Enseñarle algo. O, sencillamente, compartir un pequeño momento de su día a día.

Lo que para mí es algo cotidiano, para ella puede resultar complicado e inquietante.

Pero también he vivido cómo esta brecha digital va mucho más allá de las oportunidades que se pierden.

No quiero volver a recibir una llamada como aquella de mi madre.

Yo estaba a casi 2.000 kilómetros de ella.

Estaba desesperada. Asustada. Había recibido una llamada en la que alguien había intentado estafarla haciéndose pasar por un familiar en apuros.

Y yo no podía estar a su lado.

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No podía abrazarla. No podía tranquilizarla ni hacer que se sintiera a salvo.

Solo podía hablar con ella por teléfono.

Y entonces dijo una frase que nunca olvidaré:

«Pero si he oído tu voz».

Aquella frase me llegó muy hondo.

No solo porque en aquel momento estuviera tan lejos.

Sino porque comprendí lo indefensas que pueden llegar a estar las personas ante situaciones así.

Vivimos en un mundo en el que las voces pueden imitarse de forma artificial. En el que los estafadores abusan de la confianza, provocan miedo y presionan deliberadamente a las personas.

Y precisamente la tecnología que debería servir para conectarnos se convierte en una herramienta para engañar a las personas.

No quiero tener que intentar tranquilizar a mi madre cuando todo haya pasado. Quiero que esté mejor protegida ante situaciones como esta.

Y creo que hoy contamos con los medios tecnológicos para trabajar precisamente en ello.

No imponiendo a las personas aún más normas, advertencias y ajustes complicados.

Sino desarrollando una tecnología más fácil de entender, que ayude a detectar los riesgos a tiempo y apoye a las personas en el momento decisivo.

Porque este problema hace tiempo que dejó de afectar solo a las personas mayores.

Nos afecta a todos.

Y en algún momento me pregunté:

¿Por qué siempre tienen que adaptarse las personas a la tecnología? ¿Por qué no al revés?

02 / Nuestra visión

De esa pregunta nació ALONPO.

Creemos que la tecnología puede hacer mucho más que organizar nuestro día a día y mantenernos en contacto.

Puede ayudarnos a vivir con más seguridad y autonomía.

Por eso, nuestro equipo trabaja en nuevas soluciones tecnológicas que faciliten el acceso a las posibilidades del mundo digital y ayuden a proteger mejor a las personas frente a los riesgos.

Queremos desarrollar una tecnología que no abrume a las personas, sino que les aporte seguridad y confianza.

Y que no deje a nadie fuera simplemente porque el mundo digital sea cada vez más complicado.

03 / Nuestro nombre

Un nombre que refleja nuestra forma de entender las cosas.

Nuestro nombre tiene su origen en una idea del Nuevo Testamento, en la carta del apóstol Pablo a los Gálatas (6,2):

«Alter alterius onera portate».

«Llevad los unos las cargas de los otros».

El nombre ALONPO nació de esta idea expresada en latín.

Para nosotros, representa el apoyo mutuo, la responsabilidad y la convicción de que nadie debería afrontar en soledad los retos de la vida.

Queremos trasladar esta idea al mundo digital: con una tecnología que alivie la carga de las personas, les aporte seguridad y abra nuevas posibilidades.

04 / Sigamos en contacto

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Estamos al comienzo de un camino que, estamos convencidos, puede cambiar las cosas.

Te invitamos a recorrerlo con nosotros.

Descubre en qué estamos trabajando, qué ideas nos mueven y cómo una experiencia personal puede dar lugar a nuevas posibilidades.

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